martes, 5 de junio de 2012

¿El amor está en el aire?


En el gran circo de Mujeres y hombres y viceversa (Telecinco) acaba de aparecer uno de los payasos más aclamados: se trata de Rubén Poveda, el mismo que participó en el reality ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (Cuatro), un microcosmos del programa anterior. Y digo microcosmos porque Cuatro sólo era Cuatro hasta que la crisis –paradojas de la vida– le permitió unirse a Telecinco y avanzar hacia una comedia romántica sin fin. No se puede dudar que, en este caso, el fin justifica los medios; peleas, insultos, “este chico es mío, no lo toques” y payasadas por el estilo –al más puro estilo “La parada de los monstruos”– son las que permiten a los enchufados de turno salir de la mano con la chica más mona y más rubia y más todo del plató. ¡Ah! Se me olvidaba un pequeño detalle. La chica en cuestión ha estado con unos 50 personajillos más del programa. Pero esto no es ningún problema; se trata un añadido más para darle morbo al asunto y que la función sea todo un éxito.

La carismática presentadora Emma García es la que lleva la batuta “mediática” del show. Bajo sus órdenes, todos desempeñan el papel que les corresponde; los asesores del amor, Pipi Estrada y Miriam Sánchez –una pareja que no puede cruzar dos palabras sin pelearse– aconsejan a los tronistas cómo deben actuar basándose en su experiencia. El resultado, si tenemos en cuenta que Pipi es acusado día sí y día también de mantener relaciones con Yola Berrocal, no puede ser nada bueno. Luego están los tronistas y sus pretendientas, directamente extraídos de un planeta llamado rayos uva. Y no podía faltar el ingrediente principal de esta gran farándula: los títeres o ganchos, que dirigen el negocio sin tener ni idea de cómo terminar una frase sin la palabra “nano” –véase el caso de Rafa Mora–, o de cómo coordinar pensamiento y palabra.

Supongo que no tardarán en llegar los lloros y las súplicas para volver a la época de los documentales a todo color. Pero para entonces ya será demasiado tarde. Uno de los tronistas, Sergio Clar, ha sido el primero en criticar la tónica melodramática-apocalíptica que está adquiriendo el programa: “No quiero volver a besar, esto parece Sodoma y Gomorra”. A pesar de las buenas intenciones de Clar, este tipo de comentarios no tienen nada que hacer al lado de otros del estilo de “Me gustan las chicas rubias, delgadas y elegantes. Me fijo mucho en el interior…” pronunciada por el célebre Póveda, un caballero de los que ya no quedan. La madre de Aída Nízar tampoco podía faltar, no sea que los tronistas no puedan encontrar el amor sin sus consejos. Y yo me pregunto… ¿Adónde nos lleva el morbo gratuito? ¿Cuánto vale una acción en el mercado de los valores? ¿Se puede realmente encontrar el amor si lo dejamos en manos de Berlusconi y su gran grupo mediático? Puede que Emma García tenga la respuesta, pero está claro que le interesa contarla.

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